Es verdad que el mundo hoy habla de lo que pasa en Gaza, o qué hace Trump con sus amigos y sus enemigos, o qué está pasando con Ucrania y Rusia después de tanto tiempo de conflicto. Pero también se ha vuelto a hablar de que en el mundo hay un 1% que posee más riqueza que el 95% de la población mundial. Es decir, que año tras año, los ricos se hacen más ricos, mientras que los pobres se hacen más pobres.
Lo que pasa en Gaza, en África, en Rusia y Ucrania, o las medidas que toma Trump y que mueven el orden mundial, no están muy lejos de tener que ver con este asunto de la mega riqueza en unos y la mega pobreza en otros.
Un estudio reciente de la consultora UBS1 señala que del 2023 al 2024 la mayor acumulación de riqueza se movió de Europa, Medio Oriente y África hacia Estados Unidos. Es decir, que todos los conflictos que impliquen armas y destrucción generan, para los ciudadanos de estos países, mayor crecimiento económico.
Israel y el régimen sionista de Netanyahu no se basa exclusivamente sus acciones en el interés particular de crecimiento económico. Por el contrario, su exterminio está vinculado a una posición política y de religión histórica y por su ambición de poder en esa zona geográfica del continente. ¿Por qué? Porque más allá de ser la tierra señalada, justamente esa tierra, y otras cercanas – no señaladas –, tienen en sí mucho potencial de explotación. Potencial que da mucho poder de negociación con gobiernos y empresas, por lo tanto, da mucha capacidad de de acumulación de capital para si, para sus aliados empresariales, gestores o no de otros gobiernos y así sostener su régimen
Si bien Trump no ha estado en gran parte del período mencionado, la política intervencionista del gobierno estadounidense se viene sosteniendo por él mismo. Y el movimiento de la acumulación que viró desde oriente hacia el norte de América tiene que ver con esas políticas, y con las políticas económicas que lleva adelante Trump, manejando explícitamente el precio del dólar y así su estabilidad o vulnerabilidad, como la de todo aquello que depende de esta moneda.
El mismo informe señalado anteriormente, menciona que en 2024 aumentó más la población millonaria en estados unidos que en china y que toda Europa occidental sumada. En Estados Unidos 1000 personas por día se hacían millonarias e incrementaban su riqueza mientras que en China lo hacían 380.
África, un continente en disputa, a pesar de los siglos de siglos, y no en vano, claramente.
De allí surgen los minerales más importantes para las empresas más ricas del mundo, así como la generación de espacios de inyección económica para ayuda humanitaria, que es otro negocio, necesario si, pero negocio al fin. Donde empresas y empresarios se hacen cada vez más ricos a costa de la explotación de los recursos y de los daños que esta tarea deja allí: la pobreza, las enfermedades incurables o crónicas, la esperanza de vivir.
El conflicto de Rusia – Ucrania es otro ejemplo de cómo el movimiento de los capitales y mantener o aumentar la riqueza, influyen en mantener o terminar estos conflictos. Antes de que se declarara este conflicto, había rusos por el mundo siendo inversionistas millonarios, derrochando dinero para generar mucho más del que dejaban a su paso. Sin embargo, con las sanciones impuestas a Rusia, por la intervención en Ucrania, estos capitales económicos y sus dueños debieron volver a su país de origen. El mismo informe de UBS señala que, en los últimos cinco años, los movimientos del crecimiento patrimonial, es decir de riqueza, en Rusia estuvieron entre el 23% y el 26% del crecimiento. El conflicto existe desde 2021. Hagan sus cálculos.
Es verdad que muchos de los conflictos existentes en el mundo tienen su base en la religión, la disputa territorial, el poder material y simbólico que deriva de ellos, pero no podemos dejar de ver como cada guerra, cada invasión, cada apartheid, cada exterminio, cada genocidio, son el escenario más favorable para que los más ricos del mundo sigan siendo más ricos y sus empresas las más potentes del mundo. Tal como un ciclo de retroalimentación, cuando estas pistas de aterrizaje para las empresas y sus multimillonarios no existen o empiezan a desaparecer, se buscan o crean otras para no seguir volando en los aires de la pérdida de capital.
Entonces, nos surge la pregunta: ¿qué va a pasar cuándo no haya población para consumir ni gastar y, por ende, no haya ingresos para estos millonarios?
Contrario a las bases del sistema capitalista, exterminar o empobrecer la población mundial no parece ser un camino para seguir creciendo económicamente, y es acá donde, surge la otra pregunta importante: ¿cuándo vendrá la nueva pandemia o nueva guerra mundial general? Esa que sí disminuya la cantidad de población que genera costos y gastos, y cree los escenarios para poder invertir en construcción, en medicamentos, en tecnología de desarrollo.
Desde hace más de cinco siglos, el capital y sus dueños o administradores han demostrado adaptarse a cada paso de la historia y a cada coyuntura mundial que se diera y estas exposiciones y análisis nunca han servido mas que para saber que eso sigue siendo así. El capital se mueve y se organiza, porque tiene una meta clara, mayor consumo para mayor producción para mayor enriquecimiento. Cómo lo consigue, no importa. Para ellos. Para el resto del mundo y para todas aquellas personas que creemos que un mundo más justo e igualitario es posible, esta debería ser nuestra gran preocupación. Estamos en deuda, con la población más débil y con quienes menos tiene, pero, sobre todo, estamos en deuda con nuestra consciencia social y de clase.




