«…se hace necesario pensar si las tácticas y las estrategias llevadas adelante por los movimientos populares son los adecuados para el momento histórico, si no tenemos que revisarlas para lograr acumular grandes mayorías en defensa de sus intereses y en la de los derechos conquistados.»
Fernando Ferreira
En vísperas del 1ero de mayo Día internacional del Trabajadores y Trabajadoras, volvemos con las entrevistas. En esta ocasión tuvimos el agrado de dialogar con Fernando Ferreira, Presidente de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB), integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, y encargado Comisión de Empleo de dicha organización.
Este año se cumplen 50 años de la Huelga General contra el Golpe de Estado de 1973 y 40 años del histórico 1ero de mayo de 1983. Aprovechamos para saludar a todos los trabajadores y trabajadoras, organizados en sus sindicatos y en los diversos movimientos que son expresión de la lucha por un mundo mas justo y solidario. A continuación dejamos la entrevista con Fernando.
Hola Fernando ¿Cómo estás? ¿Qué tal, cómo viene tu actividad sindical? Queríamos preguntarte ¿Cómo se encuentra hoy el movimiento sindical uruguayo? ¿cómo viene la mano para este 1ero de mayo? con la Reforma jubilatoria siendo votada en estos días y las movilizaciones al respecto.
Uruguay no es indiferente a la realidad mundial por lo cual nuestra clase trabajadora también está en una etapa de resistencia. La asunción de un gobierno de derecha en el año 2020 más el efecto de la pandemia, generó grandes retrocesos para los trabajadores del país y eso se reflejó en la rebaja salarial promedio de más de un 4% en estos tres años y en el aumento del desempleo.
La pandemia extinguió varios puestos de trabajo informales pero también formales por lo que, más allá del crecimiento del PBI sobre todo en el año 2021 de casi un 5%, lo que se refleja en los casi 160 mil desocupados y una masa salarial que cayó casi 4 puntos en lo que se apropia del PBI; asistimos además a una embestida empresarial que buscando recomponer su tasa de ganancia producto de diferentes circunstancias despide trabajadores, en un 2023 que tendrá la última rendición de cuentas y una décima ronda de consejos de salarios con más de 200 sub grupos. Todo esto deberá verse reflejado en la tribuna del 1 de mayo, porque es la preocupación central de los trabajadores: salario y empleo.
En lo que respecta a las movilizaciones en contra de la reforma jubilatoria creemos que ha sido positiva la última convocatoria del martes 25, pero nos parece que las medidas adoptadas por los movimientos sociales fueron escazas en virtud de lo que está en juego. No todas las medidas deben ser instrumentadas con paros generales o parciales, entendemos que se pueden realizar convocatorias en horarios que no impliquen la paralización, pero nos parece que faltó movilización en contra de la reforma.
Creemos que no logramos trasmitir al conjunto de la sociedad las consecuencias que tendrá para las generaciones futuras la reforma jubilatoria: la convocatoria a la Intersocial, buscando reeditar el papel que cumplió en la lucha contra la LUC, no fue exitosa porque no se tomó como eje central combatirla sino la posibilidad de concretar el Congreso del Pueblo, entonces no logró movilizar lo necesario. Es un tema que también estará en la tribuna del 1 de mayo.
-También queríamos preguntarte qué simboliza, qué ideas están cargadas en la frase «Otra reforma de la seguridad social es posible» que ha sido utilizada por el PIT-CNT.
Significa que lo que ha planteado hoy el gobierno es una reforma de las jubilaciones y pensiones y no de la seguridad social en su conjunto. Si bien el Pit – Cnt participó en los comienzos de la comisión de expertos convocada en la LUC para discutir la reforma, a poco de comenzado se retiró. El gobierno no escuchó los planteos de las organizaciones sociales y transitó los cambios en base a los acuerdos políticos de la coalición de derecha que hoy gobierna.
Para el movimiento sindical es necesaria una reforma de la seguridad social que elimine el lucro, la eliminación de las afaps concretamente, y que profundice los pilares solidarios; deberá ser parte de una reforma que, además, discuta la necesidad de aumentar o no la edad mínima jubilatoria y en caso de que esto se dé se haga gradualmente para no generar los mismo errores de la reforma de 1996 que trajo consigo el problema de los “cincuentones”.
-Desde el gobierno fundamentalmente se ha hecho mucho hincapié, se ha instalado incluso en el «sentido común», en la opinión pública, que para arreglar el déficit del BPS hay que aumentar los años de trabajo, no existe otra manera. Pero nosotros insistimos ¿No hay otra manera de arreglar el déficit del sistema de jubilaciones y pensiones que no sea subiendo la edad de jubilación para las y los trabajadores?
Sin lugar a dudas el déficit del BPS debe ser observado no solo desde el punto de vista de las jubilaciones, ya que contempla más aspectos de la protección social para la población en su conjunto como son, por ejemplo, el seguro de desempleo, el seguro de enfermedad (todos ellos muy importantes durante la pandemia para amortiguar la crisis provocada por el covid), las recetas que financian parte del costo de los lentes de los trabajadores, prótesis, y la lista contiene un montón de etcéteras; entonces no son solo las jubilaciones lo que ocasiona un posible déficit del BPS.
Muchas veces se recurre a ejemplificar con la Caja Militar. En este caso las jubilaciones militares que deben ser asistidas año a año con varios millones de dólares desde rentas generales y que en el 2022 fueron casi 500 millones, lo que equivale a una cifra cercana a un punto del PBI; la diferencia es que solo atiende a unos 55 mil jubilaciones de privilegio, por lo cual si solo tomáramos en cuenta las pasividades la misma cifra de déficit, 500 millones, en el BPS son para atender 800 mil jubilaciones y pensiones.
Partiendo de la base de que la preocupación por el déficit solo alcanza al BPS, entonces habrá que buscar alternativas para que la única variable no sea aumentar la edad y bajar la jubilación de los futuros pasivos, habrá que pensar en nuevas formas impositivas que deberían apuntar a aquellos sectores que hoy tienen exoneraciones fiscales importantes, a sectores de la economía que no aportan de acuerdo a su capacidad de acumulación como es el agro negocio, o también revisar los aportes patronales que hoy son un 50 % menor al que hacen los trabajadores y que, en Uruguay, es el país del Mercosur donde los empresarios pagan menos aportes a la seguridad social. La reforma planteada por el gobierno condena a los trabajadores a trabajar más y a ganar menos, aumenta la ganancia de las afaps y no resuelve el déficit del BPS, lo que la convierte en injusta, innecesaria y para nada solidaria.
–Claro… la relacion entre lo que aporta el trabajador en comparación a lo que aportan las patronales es de 2 a 1 ¿No? Con respecto a eso queríamos preguntar ¿Qué pasa con los aportes patronales cuando reemplazan mano de obra por maquinas, es decir, la famosa automatización del trabajo? ¿Aportan más por reemplazar trabajadores por maquinas? Porque se pone una maquina donde antes había un trabajador que aportaba al BPS…
No cambian. No hay una exigencia por parte del Estado a las empresas que sustituyan mano de obra por tecnología, ni siquiera aquellas en las que la máquina desplaza al trabajador pero la tarea la realiza el cliente: las cajas automáticas en los supermercados, los “tótem” en el sistema mutual, etc., por lo tanto las innovaciones tecnológicas mejoran la productividad de las empresas pero no aumentan los puestos de trabajo ni los aportes a la seguridad social; para que ello ocurra es fundamental que el movimiento sindical proponga con firmeza la reducción de la jornada laboral y, como lo logró AEBU para mejorar los ingresos de la Caja Bancaria, que las empresas que desplazan mano de obra al incorporar tecnología paguen más aportes a la seguridad social.
-Visto este panorama que describís, donde se viene el III Congreso del Pueblo, que suponemos movilizará pero sobre todo se usará para discutir un programa y un plan de lucha… Y donde los movimientos políticos se encuentran en preparación para el venidero año electoral ¿Dirías que la clase y las organizaciones populares están desmovilizadas, o «sin creatividad» para las medidas de lucha? ¿Opinas que tal vez haya algunos «puentes rotos» con el conjunto de la población?
Así es. El movimiento sindical no logra romper el techo de afiliación, unos 300 mil trabajadores concentrados en no más de 10 filiales, por lo que se hace necesario convencer a varios miles de trabajadores más de afiliarse a su sindicato. Quizás sea necesario plantearse si las propuestas que se hacen desde el PIT-CNT convencen a los trabajadores, si no es momento de dar un debate fraterno sobre las formas de movilización y las plataformas reivindicativas, si el movimiento sindical refleja la totalidad de los problemas de la clase trabajadora, hoy parecería que las propuestas que se hacen no acumulan con la población.
En cuanto al Congreso del Pueblo no vemos que haya una expectativa importante en las filiales que integran el Pit – cnt en llevarlo adelante, creo que las preocupaciones pasan por cosas más concretas como la ola de despidos que se han generado desde comienzo de este año, y que harán llegar a los sindicatos debilitados a la próxima ronda de consejos de salarios de junio. O también las expectativas de una rendición de cuentas que aumente el salario de los trabajadores estatales o aumente la obra pública generando así puestos de trabajo.
El programa que surja del Congreso del Pueblo no creemos que tenga una agenda movilizadora pero si programática, la que complementará o sustituirá la del próximo Congreso del PIT-CNT dejándolo solamente para sumar alguna que otra propuesta y elegir una nueva dirección. Sin dudas lo que elabore el Congreso del Pueblo servirá de insumo a las partidos políticos en un año electoral, sobre todo al Frente Amplio, pero no para movilizar a las organizaciones sociales porque, como dijimos anteriormente, no ha logrado prender ni convertirse en prioridad para una debilitada Intersocial.
Creemos que es un buen momento para plantearse una nueva estrategia de acumulación que permita generar un frente social que movilice contra el gobierno de derecha.
-por último ¿Querés hacer alguna reflexión final para redondear este diálogo? Cómo ves a la clase y al movimiento popular de cara a lo que queda de período de este gobierno y en general para los proximos años? ¿Cuál es para vos, a grandes rasgos claro, el camino a seguir?
Creo que el movimiento popular está adormecido. Ha habido una serie de medidas tomadas por el gobierno en contra de los intereses de las grandes mayorías que no encontraron resistencia, salvo el empuje que dio la lucha contra la LUC pero que no tuvo continuidad. El ejemplo más claro es la poca resistencia que encontró la reforma jubilatoria, por lo que va a ser difícil que se den movilizaciones más allá de las reivindicativas por consejos de salarios o rendición de cuentas.
Parecería que estamos en un momento en el que se hace necesario pensar si las tácticas y las estrategias llevadas adelante por los movimientos populares son los adecuados para el momento histórico, si no tenemos que revisarlas para lograr acumular grandes mayorías en defensa de sus intereses y en la de los derechos conquistados.





